Primer aniversario de la Revolución

09/12/2016 | Hace un año Nicolás Ducoté llegaba a la Intendente con la promesa de generar una Revolución. Todo lo que prometió y no logró cumplir.

Se cumple un año desde que la Revolución llegó a Pilar de la mano de Nicolás Ducoté. Las expectativas eran muchas: asfaltos, obras para escuelas, más camas para los hospitales, agua y cloacas para todos, más salas de primeros auxilios, puentes y sendas peatonales. Tras 365 días de gestión, el nivel de exigencia cambió, muchos vecinos se conformarían con que le tapen los baches, le levanten la basura o no les roben y/o violen en el camino de regreso a sus casas. ¿Qué pasó en el medio?

 

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Pareciera que los estudios de Harvard y la experiencia en Cippec no fueron suficientes para que Nicolás Ducoté ponga al Municipio en funcionamiento. Hay algunas situaciones que requieren de “roce” o “sensibilidad política” y el Intendente demostró tener el termómetro roto en ese sentido.

El caso más emblemático fue cuando, ante una señora cuya hija había sido víctima de una violación, se excusó justificando que “de 5000 empleados tengo muchísimos que son delincuentes”. Es que él sólo nombró 170 empleados, la mayoría foráneos y con sueldos altísimos que luego de un año de gobierno, tal vez hayan conseguido dirigirse de una localidad a otra sin GPS.

Sin embargo, el ejecutivo municipal logró ser efectivo en algunas cuestiones como el aumento de impuestos e inspecciones. Remises, comercios y hasta instituciones intermedias sufrieron las presiones de una gestión que exige pagos y papeles al día, sin ofrecer nada a cambio. A tal punto, que los vecinos que tengan deudas con la comuna, no podrán acceder a créditos porque serán publicados en el Veraz.

Capítulo aparte para el Concejo Deliberante. La oposición le dijo NO a la ordenanza de planeamiento urbano y a las fotomultas por considerarlos negocios privados que poco tenían que ver con los intereses o beneficios de los pilarenses. Los conflictos llegaron al interior del propio bloque de Cambiemos. Miguel Gamboa y Gabriel Lagomarsino optaron por una salida elegante y saltaron al ejecutivo. Pero Daniel Liberé decidió romper con el bloque y pidió disculpas “por haber confiado en el buen criterio de Ducoté para administrar los recursos municipales”. A ese mismo, le despidieron personas de su confianza tras su ida de Cambiemos. A pesar de que Ducoté luego de vetar la ordenanza antidespidos, había firmado junto a los gremios un compromiso de no echar empleados municipales, aunque tengan otra ideología política.

La tensión llegó a tal punto que el propio Intendente tuvo ganas de patear el tablero. Desde Provincia intentaron calmarle los ánimos y le mandaron de rueda de auxilio al ex Intendente de Malvinas, Jesús Cariglino. El viejo barón del conurbano no tardó en tomar cartas en el asunto y se hizo de algunas carteras clave, como Obras Públicas.

Con la posibilidad de recibir inversiones y obras del Gobierno Nacional y Provincial, también se generaron expectativas. Por el momento, obtuvo un endeudamiento de $150 millones, con intereses por las nubes. También recibió $60 millones del fondo educativo, pero que por dificultades en la gestión de Campagnoli no fueron utilizados. Además, se firmaron convenios y más convenios para obras y promesas que hasta ahora, siguen siendo globos de colores.

Pilar está revolucionado. Lejos de transformarse en el Puerto Madero o en Barcelona, compite con Quilmes y Mar del Plata en el ranking de peor municipio de la Provincia de Buenos Aires.

 

Comentarios

  1. Roque Trovatelli dice:

    ¡Verdad!¡Ay Pilar!

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